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Resfriado antes de la carrera: toma las decisiones correctas

Semanas, a veces meses de entrenamiento están detrás de ti. El objetivo de la temporada está al alcance de la mano y, justo entonces, empieza a picarte la garganta. ¿Justo ahora? Te explicamos qué significa esto para tu próxima competencia.

 

¿Por qué justo antes del objetivo de temporada?

Se siente como mala suerte: justo cuando reduces el entrenamiento para llegar en forma a la competencia, te enfermas. En realidad no es solo casualidad, porque además de la mala suerte existe una explicación para este mayor riesgo de enfermar.

Cada sesión larga o entrenamiento intenso debilita durante algunas horas o pocos días la defensa natural de las mucosas del cuerpo, por ejemplo porque baja la concentración de anticuerpos en la saliva y ciertas células inmunitarias funcionan peor de forma temporal. Cuando esto ocurre en una fase de entrenamiento intensa, en la que una sesión dura sigue a la otra, esta fase de debilitamiento suele mantenerse antes de poder recuperarse por completo, y el déficit inmunitario se va acumulando con el tiempo. A esto se le llama el fenómeno de la ventana abierta (Open Window).

La fase previa a la competencia es especialmente vulnerable porque justo antes suelen concentrarse las semanas de entrenamiento más intensas. Por eso, el déficit acumulado del fenómeno de la ventana abierta suele ser relativamente grande al comienzo del tapering, y toma algunos días hasta que esta ventana vuelve a cerrarse.

 

¿Entrenar o descansar por completo?

La herramienta de decisión más importante viene de la medicina deportiva y es tan sencilla como fácil de recordar: el llamado Neck Check (chequeo del cuello), descrito originalmente por el médico deportivo Randy Eichner y adoptado desde entonces por grandes asociaciones de medicina deportiva.

Los síntomas por encima del cuello, como resfriado, leve picazón en la garganta o estornudos, en general no impiden continuar entrenando con cuidado y de forma moderada.

Los síntomas por debajo del cuello, como tos con flema, sensación de opresión en el pecho, fiebre, dolores musculares o molestias gastrointestinales, son una clara señal de alto. En estos casos, lo indicado es detenerse, sin importar cuánto entrenamiento quede pendiente.

Esta sencilla distinción no reemplaza una evaluación médica individual, pero te da una primera orientación cuando tienes dudas.

 

¿Cuánto me cuesta un resfriado en términos de forma física?

Aquí es justo donde suele aparecer la mayor preocupación: «Si no entrenó, pierdo toda mi preparación». Sin embargo, la investigación muestra un panorama más matizado de lo que suele pensarse.

Durante la primera semana de una pausa completa de entrenamiento, la capacidad de resistencia se mantiene prácticamente intacta. Recién a partir de las dos semanas varios estudios muestran una leve disminución medible del VO₂max (entre 4 y 5 por ciento). Para las pocas sesiones de tapering que se pierden por un resfriado, esto significa que los primeros días apenas afectan la forma de competencia, aunque en una pausa forzada de varias semanas la situación sería distinta.

Queda la pregunta de cuándo tiene sentido retomar el entrenamiento. Las guías de medicina deportiva indican que conviene esperar al menos tres días consecutivos sin síntomas antes de volver a entrenar. Una señal de advertencia adicional es una temperatura de reposo elevada (entre 0,5 y 1 grado más) o una frecuencia cardíaca en reposo más alta (10 pulsaciones por minuto adicionales), incluso sin fiebre perceptible. Y aun después de estar libre de síntomas, la capacidad de rendimiento normalmente no vuelve de inmediato, para eso suelen ser necesarios entre 2 y 4 días adicionales. En términos prácticos, esto significa esperar tres días, calcular luego unos días más con la forma visiblemente reducida, y solo después de eso volver al nivel habitual.

 

¿Cuándo hay que tener realmente cuidado?

Por muy relajado que pueda ser el manejo de un resfriado común, en un punto no hay margen: la fiebre.

Durante una infección con fiebre aumenta el riesgo de inflamación del músculo cardíaco (miocarditis) al someterse a esfuerzo físico intenso. Por eso las sociedades de medicina deportiva recomiendan reposo completo y constante mientras dure la fiebre, junto con precaución en los primeros días de la enfermedad incluso sin fiebre evidente, ya que algunas infecciones se manifiestan con retraso. Ante síntomas persistentes o poco claros, una evaluación médica siempre es el camino más seguro.

 

Conclusión

Un resfriado justo antes del objetivo de temporada es más frecuente de lo que se piensa. Con el Neck Check como base para decidir, sabiendo qué tan poco cuesta realmente una pausa corta, y con una línea clara frente a la fiebre, es posible evaluar la situación con calma y de forma informada, en lugar de decidir solo por instinto.

Este artículo no reemplaza el consejo médico. Ante síntomas persistentes, intensos o poco claros, especialmente fiebre, dolor en el pecho o dificultad para respirar, consulta con un médico antes de seguir entrenando o de competir.

Fuentes:
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